Cada año, al finalizar la campaña de Navidad, la bandeja de entrada se llena de correos. Mensajes de agradecimiento que nos cuentan que sus equipos han recibido los regalos de empresa con ilusión, otros nos confiesan cuál ha sido el producto protagonista. A veces son solo cuatro líneas; otras, pequeñas historias que nos recuerdan que un regalo de empresa es mucho más que un regalo.

En el post de hoy tenemos ganas de compartir una historia muy especial. Uno de estos correos nos llegó en enero y nos dejó con la sensación de que detrás había mucho más. Se trata del mensaje de C. B., que, por primera vez, había decidido sorprender a su equipo con un regalo de empresa. En el correo nos explicaba brevemente qué había hecho, pero… nos dejó con ganas de saber más. Así que hicimos una videollamada con ella para que nos explicara cómo había vivido toda la experiencia, de principio a fin.

Y a nosotros, que estas historias nos apasionan, estamos convencidos de que también os gustará.

 

La decisión de sorprender con un regalo de empresa

Harcogourmet: ¿Cómo decidisteis que este año haríais un regalo de empresa?

C.B.: Hasta ahora nunca habíamos hecho nada especial por Navidad. Este año queríamos probar algo diferente, algo que nuestro equipo recordara. Así que hicimos un poco de búsqueda por internet y decidimos que los lotes de Navidad de Harcogourmet eran perfectos: buenos productos y de proximidad. Pero no queríamos entregarlos de cualquier manera. Queríamos crear una experiencia, y fue entonces cuando se nos ocurrió preparar un juego.

historia de un regalo de empresa

Preparando la sorpresa: un juego de pistas en la oficina

Harcogourmet: ¿Cómo preparasteis la sorpresa y cómo reaccionó el equipo?

C.B.: Queríamos hacerlo divertido. Cada persona, cuando llegó a la oficina a las 8 de la mañana, encontró un sobre delante de su ordenador.

Cuando abrieron el sobre número 1, había una nota que decía: “Empieza el juego. Colaborad, seguid las pistas y dejaos sorprender”. A partir de ahí, enigmas, pistas escondidas y pequeños retos repartidos por toda la oficina.

Se miraban entre ellos y no se lo podían creer. Recuerdo que una compañera se rio y dijo: “¿Qué nos habéis preparado esta vez?”, mientras otro empezaba a descifrar la primera pista. El juego estaba diseñado para que cada paso requiriera cooperación e ingenio y, enseguida, se pusieron a trabajar juntos.

 

La emoción de descubrir el regalo de empresa

Harcogourmet: ¿Qué pasaba cuando resolvían cada pista?

C.B.: Cada pista les llevaba a un lugar diferente dentro de la oficina: debajo de un libro, dentro de un cajón, pegada en la puerta de la sala de reuniones… hasta que la última pista les indicaba que tenían que ir a un restaurante del barrio. Cuando llegaron, allí les esperaban los lotes de Navidad.

Las sonrisas, las fotos y los comentarios espontáneos hicieron que aquel momento fuera realmente mágico. Como resultado, cada persona se llevó a casa mucho más que un regalo de empresa: un recuerdo con sabor gastronómico que pudieron compartir con sus familias.

 

Risas, felicidad y cohesión de equipo

Harcogourmet: Si tuvieras que quedarte con un momento de aquel día, ¿cuál sería?

C.B.: Ver las caras de todos cuando, después de toda la mañana resolviendo pistas, descubrieron los regalos. Todos miraban el suyo con los ojos brillantes. Recuerdo comentarios como: “¡Guau! ¡No me esperaba esto!”.

El juego consiguió que el equipo trabajara unido y reforzó la cohesión del equipo. Aunque no puedo negar que hubo algún momento de tensión cuando no conseguían resolver alguna pista, pero incluso eso fue divertido.

Fue una mañana diferente, emotiva y llena de momentos que han quedado grabados en la memoria de todos.

 

Una tradición que ya tiene ganas de repetir

Y, cuando le preguntamos si lo volvería a hacer, no duda ni un segundo.

C.B.: Sin duda. Ha sido una experiencia diferente y muy positiva. Los compañeros se sintieron valorados, pasaron una mañana especial y reforzamos la cultura de nuestro equipo.

Además, ahora ya tiene ganas de repetirlo cada año con un nuevo juego de pistas diferente. Y, entre risas, nos dice: “Y si no consiguen resolverlo… ¡no tendrán su lote!”.

 

En conclusión…

Historias como esta nos recuerdan que un regalo de empresa va mucho más allá del regalo en sí.

En este caso, el juego, las pistas, las risas e incluso los pequeños momentos de tensión convirtieron un gesto sencillo en una vivencia que reforzó la cohesión del equipo. El lote fue el final del camino, pero también el inicio de una nueva tradición: una manera diferente de cuidar a las personas.

En Harcogourmet creemos firmemente que los regalos de empresa tienen este poder cuando se hacen con sentido. Cuando no son solo un detalle, sino una manera de dar las gracias, reconocer el esfuerzo y crear recuerdos positivos alrededor del trabajo y del equipo. Por eso nos gusta escuchar estas historias, compartirlas y, por qué no, inspirar otras nuevas.

Si esta Navidad estás pensando en sorprender a tu equipo, quizá la clave no sea solo qué regalar, sino cómo convertir un regalo de empresa en una experiencia memorable. Porque, como demuestra esta historia, cuando un regalo de empresa se vive como una experiencia, se convierte en un recuerdo que perdura en el tiempo.

Y eso, al final, es lo que realmente importa.

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